El Último Profeta y el Hombre Universal 1
El Profeta (BPD) como el fundador del Islam y el mensajero de la revelación de Dios a la humanidad es el intérprete por excelencia del Libro de Dios; y sus hádices y tradiciones, sus dichos y acciones, son después del Corán, las fuentes más importantes de la tradición islámica. Con el fin de entender el significado del Profeta (BPD) no es suficiente estudiar, desde lo exterior de los textos históricos que pertenecían a su vida. Uno debe verlo ta mbién desde el punto de vista interior del Islam y tratar de descubrir la posición que ocupa en la conciencia religiosa de los musulmanes – de quien su nombre como tal nunca es dicho excepto como un saludo que es seguido por la formula “Sall Allahu ‘alaihi wa sallam”, eso es, “las bendiciones y los saludos de Dios sean sobre él”.
Aún es legítimo decir eso, en general, cuando uno menciona al Profeta significa el Profeta del Islam (BPD); aunque en cada religión el fundador que es un aspecto del Intelecto Universal se convierte en el Aspecto, la Palabra la Encarnación, no obstante, cada fundador enfatiza un cierto aspecto de la Verdad y aún tipifica ese aspecto universal. Aunque existe una creencia de la encarnación en muchas religiones, cuando uno dice la Encarnación se refiere a Cristo que personifica este aspecto. Y aunque cada profeta y santo ha experimentado “la ilustración”, esta se refiere a la experiencia de Buda la cual es la más sobresaliente y personificación universal de esta experiencia. De la misma manera, el Profeta del Islam (BPD) es el prototipo y la personificación perfecta de la profecía y en un sentido profundo es el Profeta (BPD). De hecho, en el Islam cada forma de revelación está provista como una profecía cuya realización completa y total es vista en Muhammad (La paz sea con él y su descendencia). Como el poeta Sufi Mahmud Shabistari escribe en su incomparable Golshan-e raz (el secreto del jardín de la rosa):
La primera aparición de la profecía fue en Adán (P), y su perfección fue el “sello de los Profetas”. (Traducción Whinfield).
El gobierno de la Wilayat al-Faqih (jurista y jurisprudencia) 3
La Wilāyat es una parte de la marya’iat en la cultura Shi’ah. Los grandes marāyi’ no únicamente guiaron al pueblo con respecto a la Ley Divina, sino que ta mbién en problemas particulares de la sociedad —inclusive asuntos domésticos. Pero si separamos los dos asuntos y asociamos a la Wilāyat con la marya’iyyat, entonces surgen los siguientes interrogantes:
¿Es permitido separar la marya’iyyat de la Wilāyat? En otras palabras, ¿Es posible que un individuo sea aquel a quien la gente se dirige en asuntos generales de la ley en tanto que otra persona sea el líder de la nación islámica?
Si suponemos que es permitido, entonces ¿Es posible tener varios marāyi’ y varios líderes? ¿Hay alguna diferencia entre ellos al respecto?
Si es viable separar al marya’ del líder, ¿Sería posible seguir a otro además del líder en las leyes concernientes a la sociedad y el individuo?
Antes de responder estas preguntas, es necesario dar una breve explicación acerca de la fatwa (edicto) que emiten los líderes.
Cuando el jurisprudente se remite a las fuentes de la religión para deducir una norma o ley de Al-lah (s.w.t), con respecto a un problema específico y utiliza técnicas especiales que existen para obtener dichas leyes, a todo esto se le denomina emitir o dar una “fatwa”. Cuando el líder se concentra en las leyes generales de Dios, los diferentes sistemas en el Islam, y las condiciones de la época, y conforme a estas delinea la responsabilidad de una persona o grupo específico con respecto a un asunto determinado, a esto se le llama “dar un hukm” (dar un juicio). Al hacer esto, no solamente le presta atención a las normas generales del Islam y a las elevadas aspiraciones de la religión sino ta mbién a las condiciones específicas que existen en dicha época. Siempre y cuando existan esas condiciones, la orden emitida por él o su representante debe cumplirse. Por supuesto, desde el punto de vista de la Ley, las normas de Al-lah (s.w.t) y los edictos del jurisprudente que cuentan con todas los calificativos necesarios, ta mbién deben cumplirse, así como las normas del líder, pero con la diferencia que las normas del jurisprudente son obligatorias únicamente para él y sus seguidores, en tanto que todos deben seguir las órdenes del líder.
El gobierno de la Wilayat al-Faqih (jurista y jurisprudencia) 2
Primero que todo, el liderazgo se confina a una sola persona, en tanto que la marya’iyyat puede ser portada por varios individuos. Pero ta mbién es posible la situación contraria; así como está la posibilidad de que dos ocupaciones se combinen en una sola persona. Puesto que seguir las órdenes del líder es obligatorio para todos —incluyendo a otros jurisprudentes— y es prohibido desobedecerlas, entonces no es posible que el pueblo siga a más de un líder en los asuntos relacionados con el orden social y la conducción de la sociedad.
Lo que hemos dicho acerca de la autoridad del jurisprudente es referente al orden individual y a asuntos de índole personal; es en esos temas que el pueblo puede seguir a alguien además del líder.
Respuesta Detallada
El Santo Profeta (PB) del Islam aplicaba tres preceptos:
Propagar el mensaje de Al-lah (s.w.t), enseñar las leyes de la religión y guiar al pueblo.
Juzgar entre las personas cuando se presentaba una disputa.
Guiar y administrar la sociedad.
Todas estas cualidades y funciones recaen sobre los jurisprudentes en tiempos de la ocultación del Imam. De ahí que, ellos ta mbién tengan tres funciones:
Ser jueces y resolver las disputas que surgen entre las personas.
Emitir edictos en la ley y exponer las normas generales de la Ley Divina para el pueblo. Esto puede considerarse como una forma de guía para el pueblo.
El liderazgo.
El gobierno de la Wilayat al-Faqih (jurista y jurisprudencia) 1
Pregunta: ¿Cuál es la relación entre el gobierno de un jurista (Wilāyat al-faqīh) y la autoridad en la jurisprudencia (marya’iyyat)?
Respuesta Concisa
Wilāyat es una parte de la marya’iyyat en la cultura Shi’ah. Los grandes Marāyi’ (Doctos en la ley a quienes la gente se remite para conocer los mandatos islámicos) no únicamente han guiado al pueblo con respecto a la Ley Divina, sino que ta mbién en asuntos particulares de la sociedad. Si separamos los dos asuntos y unimos al primero con la marya’iyyat surgirán entonces algunas preguntas:
¿Se puede separar la marya’iyyat de la Wilāyat?
Suponiendo que sea permitido, entonces ¿Es posible tener varios mara’yi’ y líderes?
Si es posible separar el marya’ y el líder ¿Se podría seguir a otro líder en las normas relacionadas con la sociedad y el individuo?
Las respuestas a las preguntas formuladas son las siguientes:
La razón por la que el jurisprudente es una autoridad en asuntos de la ley se debe a su especialización en lo que concierne a la jurisprudencia y su capacidad para deducir las normas de Al-lah (s.w.t) a partir de sus fuentes. En tanto que la razón por la que un líder es líder, se debe a que además de las cualidades mencionadas, tiene la capacidad de administrar la sociedad conforme a los principios y valores del Islam. Por eso es posible que una persona sea escogida como líder debido no tanto a su aptitud en jurisprudencia, como sí por su mejor destreza en administración.
Según esta realidad es razonable la separación de las posiciones de marya’ y Líder, y en algunos casos es algo necesario.
Fundación Cultural Oriente www.islamoreinte.com
La "Unicidad" en las palabras del Imam Reza(P)

De ‘Abdul ‘Aziz ibn Al Muhtadi: Le pregunté al Imam Rida (La paz sea con él) sobre la “Unicidad", a lo que él respondió:
Quien recite (el versículo) “Di: Él es Dios, el Único” y crea realmente en él, habrá reconocido el concepto de la Unicidad divina.
Y pregunté:
¿cómo debería recitarse este verso?
El Imam (P) dijo:
Tal como lo recita la gente y, además agrega “Este es Allah, mi Señor".
Uion Akhbar ar-Rida