el martirio del quinto Imam Infalible, El Imam Muhammad al_Baqir

Es noche, 07 del mes de Dul Hayya, noche de tristeza para la casa profética, Condolencias al Imam de la época, el Imam Mahdí(P) y a todos ustedes amantes y seguidores de Ahlul Bait (P), por el martirio del quinto Imam Infalible, El Imam Muhammad al_Baqir (la paz sea con él).
Del Imam Baqir (P):
“Quien enseña la puerta del buen camino obtiene la misma recompensa que aquel que actúa según él, y ambas recompensas no merman.”
Al-Haiat (La Vida)T.1 - Al Bahar, tomo II, pág.19
الإمام الباقر عليه السلام:
“مَن عَلَّمَ بابَ هُدىً كان لَهُ أجرُ مَن عَمِلَ به، و لا يَنقُصُ أولئكَ مِن أُجورِهم.”
La opinión del Profesor Mutahhari como un investigador y sabio musulmán

El Profesor Mutahhari, en su libro “La Cuestión del Hiÿâb”, fusionando las dos hipótesis mencionadas, plantea una hipótesis más completa. Dice: “Se habla generalmente respecto a la raíz de la ética sexual como el pudor, la castidad, y ta mbién el deseo de la mujer de cubrirse a sí misma frente al hombre, y aquí se expusieron unas opiniones, la más exacta de las cuales es que el pudor, la castidad y el cubrirse, son una medida que utiliza la misma mujer para proteger su valor y cuidar de su posición ante los hombres. La mujer, por medio de su inteligencia innata y a través de un sentido especial que posee se percató de que desde el punto de vista físico no puede igualarse al hombre, y si quiere estar junto al hombre en el campo de la vida, no podrá vencer la fuerza del hombre.Por otra parte, se percató del punto débil del hombre en esa misma necesidad que la creación estableció en el seno de los hombres, que ha dispuesto al hombre como la manifestación del hecho de amar y desear, ya la mujer como la manifestación de ser amado y deseado.Cuando la mujer encontró su lugar y posición frente al hombre y se percató del punto débil del hombre en cuanto a ella, de la misma forma que se aferró a engalanarse y embellecerse para adueñarse del corazón del hombre, ta mbién se aferró a mantenerse alejada del alcance del hombre… a fin de elevar su posición”.Él agrega, “Por supuesto, observamos contradicciones en las opiniones de algunos científicos occidentales en este terreno, ya que por un lado hacen referencia a la condición innata del pudor y del hiÿâb, y por otro hablan de otros factores sociales, económicos, la tendencia a embellecerse… que no vemos la necesidad de tratarlos, y la mejor respuesta a ellos es la opinión de los biólogos y sicólogos”.
La opinión de los biólogos y los psicólogos corroborando la condición innata del hiÿâb
A través de un breve análisis de las palabras de algunos de los biólogos y psicólogos llegamos a la conclusión de que la raíz del hiÿâb se encuentra en el “pudor” y la “dignidad” y algunos psicólogos presentaron como la raíz del pudor y hiÿâb de las mujeres una decisión inteligente “natural”de la mujer con el fin de incrementar su valorización y atracción hacia sí. Esta opinión de alguna forma argumenta delicadamente la condición innata del hiÿâb. Un investigador musulmán en su libro titulado “Temperamento de las Mujeres” transmite un dicho de Schopenhauer: “El pudor de la mujer se basaen un pacto secreto entre las mujeres con el fin de aumentar su valía y obligar al hombre a acercarse a ellas”. El vocablo “pacto secreto” ta mbién hace referencia a la condición innata del hiÿâb
Los versículos Coránicos relativos al hiyab (1)

“¡Creyentes! No entréis en casa ajena sin daros a conocer y saludar a sus moradores. Es mejor para vosotros.” [Corán, 24: 27]
Este versículo describe el deber de un hombre que no es mahram (una persona con la que es lícito casarse), hacia la casa de otra persona. Por supuesto, hay reglas para aquéllos que son mahram (personas con las que es ilícito casarse). Este versículo habla de cómo debe entrar una persona en casa ajena.
Durante la época preislámica, cuando el sagrado Corán no había sido revelado, las casas no tenían candados, las puertas se cerraban básicamente por miedo a los ladrones, para entrar a un lugar había que llamar. Era la era de la ignorancia. En los pueblos no había, prácticamente, puertas cerradas, las puertas al patio estaban siempre abiertas. En ciertos lugares, no se cerraban las puertas ni siquiera de noche.
La historia demuestra que en Meca, las casas no tenían puertas. La primera persona que dio la orden de instalar puertas en las casas fue Mu’awiyah. Antes había estado prohibido hacerlo sólo en las casas de Meca. Esta era la situación general. No era costumbre en la época pre-islámica, entre los árabes, pedir permiso para entrar en una casa. Pensaban que era un insulto pedir permiso. Un versículo del sagrado Corán dice: “… no entréis sin que se os dé permiso. Si se os dice que os vayáis…” [Corán, 24: 28]
Esto que algunos consideran un insulto, tiene especial énfasis en el sagrado Corán, ya que es la muestra de los aspectos introductorios del hiyab, porque cada mujer, en su casa, está en un espacio en que no quiere ser vista, o no quiere ver a otra persona. Se reveló un versículo: “Cuando les pidáis un objeto hacedlo desde detrás de una cortina (hiyab)” [Corán, 33: 54]
Por lo tanto, una persona debe pedir permiso para entrar a una casa y solamente entrará si el propietario está de acuerdo. El bendito Profeta (la paz sea con él y su descendencia) dijo: “Para anunciar tu entrada pronuncia el nombre de Dios en voz alta".
Yo, más tarde, me di cuenta de que las palabras “Ia Allah", que los musulmanes pronuncian en voz alta para entrar, es el resultado de esta orden.
Anúnciate y mucho mejor si lo haces en el nombre de Dios. El Profeta (la paz sea con él y su descendencia), continuamente, hacía esto y le preguntaron: “¿Es ésta una norma de uso general que nosotros debemos usar al entrar en la casa de nuestras hermanas, hijas o madres?” Él (la paz sea con él y su descendencia) dijo: “¿Si tu madre se está desvistiendo, crees que te querrá ver en ese momento?
Ellos contestaron: No. Esta norma sirve para la casa de la madre y de cualquiera. No entres sin anunciar tu persona".
Cuando el Profeta (la paz sea con él y su descendencia) iba a entrar en casa de alguien, se colocaba detrás de la puerta de la habitación de manera que le pudiesen oír bien, “Assalamu ‘alaikum ia ahlul bait” (la paz sea con mi bendita descendencia). Él dijo: “Si no oyes respuesta, quizás la persona no te oyó. Vuelve a repetirlo en voz alta hasta, incluso, tres veces, si no te hubiesen respondido. Si a la tercera vez la persona no te responde, o no está en casa, o no te quiere ver, regresa más tarde". El bendito Profeta (la paz sea con él y su descendencia) hizo esto y se han narrado muchas historias acerca de ello, como por ejemplo, cuando quería entrar en casa de su hija y se anunciaba en voz alta. Si ella respondía, él entraba, si no, se marchaba y volvía más tarde.
Aquí, debemos señalar la diferencia en árabe entre “dar” y “bait". “Dar” corresponde a patio y “bait” a habitación. El sagrado Corán se refiere a “bait” cuando quieres entrar en la habitación de otra persona dado que las puertas del patio permanecían abiertas, el patio no tenía un carácter privado. Si una mujer, por ejemplo, no quiere que vean cómo está vestida, entonces no debe situarse en el patio, sino que debería estar en una habitación. Hoy día, el patio tiene las mismas normas que la habitación. La puerta está cerrada y tiene paredes altas. Las mujeres lo consideran un lugar, hasta cierto punto, de privacidad. En la actualidad, “dar” va parejo a “bait” y básicamente significa, el lugar donde la mujer no quiere que un extraño la vea.
“Esto es más puro para ti”. Esto es lo que las órdenes quieren decir. Las reglas que damos son buenas, no son ilógicas ni arbitrarias. Sabed que todo esto es bueno.
La vestimenta nacional de los países, un argumento claro para la existencia del hiÿâb en dichas sociedades
Si observamos la vestimenta nacional de los países del mundo veremos claramente el hiÿâbcomo vestimenta de la mujer. El modelo de tales vestimentas confirma que el hiÿâb era usual en medio de la mayoría de los pueblos del mundoy no era peculiar de alguna religión o pueblo especifico.Echar un vistazo a los escritos de Brown Washnaideren su libro titulado “La vestimenta de los diferentes pueblos” en el que presenta en forma ilustrada la vestimentas de los diferentes pueblos desde la antigüedad hasta el siglo XX, demuestra que antiguamente entre los judíos, cristianos, árabes, griegos, romanos, germanos,pueblos del Cercano Oriente, etc., se acataba en forma perfecta la vestimenta de la mujer y todas ellas cubrían sus cabellos. Él señala: “Desde la segunda mitad del siglo XVIII en Europa se comenzó a observar una disminución gradual del hiÿâb. No obstante, incluso hasta finales del siglo XIX la vestimenta regional de la gran mayoría de las europeas era cubrir sus cabellos junto a un largo vestido”.Teniendo en cuenta lo dicho, ¿acaso debemos argumentar respecto a por qué existe el hiÿâb, o por el contrario, debemos preguntar por qué se perdió el hiÿâb? En realidad debemos investigar qué sucedió que el ser humano, cuyo pudor y vestimenta son parte de su naturaleza, se precipitó a la situación actual de corrupción y a un cierto grado de desnudez. Si queremos responder en una sola frase, debemos decir que la raíz de esto se encuentra en el humanismo y secularismo, es decir, la separación de la religión y las creencias religiosas de la escena de la vida del ser humano.