Saludos sean para vosotros, ¡oh, familia del Profeta (PBD)...

Ofrezco la vida de mi padre, la de mi madre y la mía propia por vosotros! Como puedo describir lo beneficioso de vuestras alabanzas –hacia Dios-, y como puedo determinar la belleza de vuestras bondades,
Dios por vosotros nos salvó del desprecio y la bajeza, y nos salvó de las dificultades de los problemas, y nos libró de la orilla del precipicio de la muerte y del Fuego del Infierno….”
Parte de la Ziyarat Yamea Kabirah
Qué cosas aumentan la memoria según el Mafatih al Yinan

Oh Tú que liberas al prisionero y perdonas lo cuantioso
¡Oh Tú que liberas al prisionero y perdonas
lo cuantioso! ¡Acepta de mí lo poco y perdona
de mí lo cuantioso! Ciertamente que Tú eres el
Misericordioso, el Perdonador.
No me decepciones cuando mi necesidad recrudezca
¡Dios mío! Ten misericordia de mí cuando se
acabe mi excusa, mi lengua languidezca al
responderte y mi mente se atolondre ante Tu
interrogatorio
Así pues, ¡oh Tú que eres mi inmensa
esperanza! ¡No me decepciones cuando mi
necesidad recrudezca
el más Acreedor a mi alabanza
¡Alabado sea Dios fuera de Quien a nadie más
ruego!, puesto que, si rogara a otro en vez de
Él, ¡no me respondería mi súplica
¡Alabado sea Dios fuera de Quien no espero
nada!, puesto que, si esperara de alguien en vez
de Él, ¡defraudaría mi esperanza!
¡Alabado sea Dios Quien me ha confiado a Sí
Mismo y de esa manera me ha dignificado, y
no me ha confiado a la gente de modo que me
humillasen!
¡Alabado sea Dios Quien me hace objeto de Su
amor en tanto no tiene necesidad alguna de mí!
¡Alabado sea Dios quien me trata con
indulgencia, como si yo no tuviera pecado
alguno!
Es así que, ¡mi Señor es lo más Alabado para mí
y el más Acreedor a mi alabanza!